Envíenos un email
   
NOTAS, ECONOMIA.

UN FIDEICOMISO PARA LA OBRA PUBLICA

Por: I. I. Carlos Alma

Medio: Cronista Comercial

Fecha: 2 de Octubre de 2002
La falta de credibilidad externa en la seriedad de la dirigencia nacional, obliga a pensar en mecanismos heterodoxos y audaces para destrabar el bloqueo que impide, por la falta de recursos financieros, la ejecución de obras públicas necesarias para el movimiento de la economía.
     

Debajo del rótulo de la necesidad de presentar un plan sustentable, se escuda la determinación del FMI de asegurar claramente la llegada de los eventuales fondos al destino para el cual se programan. Los constantes y habituales desvíos registrados en el pasado, con una notoria agudización en los últimos años, han colmado finalmente la paciencia del ente financiero que ha dejado de ver a la Argentina como un asunto a ser resuelto por vía de las metodologías utilizadas tradicionalmente.

El circuito negativo en que se desenvuelve la economía del país y la falta de confianza en la dirigencia política, reclaman un cambio de enfoque de las autoridades y de los grandes formadores de mercado orientado a la expansión horizontal y ordenada del consumo.

Parece poco concebible que las autoridades y dirigentes en general, no reconozcan como vertientes originales de la actual crisis, al altísimo y dramáticamente creciente nivel de desempleo, a la aguda inestabilidad laboral y al lamentable estado de las cuentas públicas nacionales y provinciales por razones de orden político.

Resulta igualmente sorprendente la falta de sensibilidad para entender que la famosa contabilidad creativa puede ser utilizada de manera coyuntural, pero nunca como método estable para tratar de demostrar a través de sus falacias, una situación que antes o después saldrá, por imperio de la realidad incontrastable, a la luz de los hechos.

La hibridez de las estrategias intentadas en los últimos meses, se estrella contra su impractibilidad, pues está demostrado que el asistencialismo, o como se lo quiera denominar, no es el camino para encontrar la solución que el país necesita y reclama.

Es absolutamente cierto que existe una desesperante exigencia de cubrir necesidades imperiosas para algunos sectores de la sociedad, y está muy bien que una parte del gobierno se ocupe de eso, pero el resto debe abocarse con seriedad y rigor profesional a elaborar metodologías para el desarrollo y la creación de fuentes de trabajo que son los accesos para posibilitar, a través del pago de impuestos, la generación de recursos para que el erario público disponga de medios para el funcionamiento de las administraciones y sus ineludibles servicios.

Un camino heterodoxo
El Gobierno Nacional está tratando desesperadamente, de cubrir los reclamos del FMI para formalizar un acuerdo que represente la oportunidad para que Argentina sea tenida en cuenta e iniciar negociaciones bilaterales con entes y países que le permitan destrabar el bloqueo financiero que padece.

Pero lo que falta es la presentación de un programa orgánico que, más allá de la transición breve de este elenco gubernamental, demuestre el compromiso de la dirigencia en general, respecto de objetivos centrales básicos y de las metodologías para alcanzarlos que aseguren continuidad a un proceso de desarrollo.

En esta dirección un punto de partida será reconocer que el descrédito que adorna a la dirigencia es el mayor obstáculo a superar, pues recurrentemente se ha escuchado que todo el mundo está dispuesto y hasta interesado en ayudar a la Argentina, pero sólo después que se demuestre la seriedad de las conductas de sus representantes. Mientras tanto la población sigue sufriendo la inseguridad y la angustia que provoca la creciente falta de trabajo.

Partiendo de estas dos definiciones, uno de los caminos para resolver este estado de cosas, será la negociación de asistencia financiera real para llevar a cabo un fuerte programa de obras públicas, pero sin que los fondos asignados sean derivados a las autoridades locales para su administración, sino a través de un fideicomiso externo designado por las fuentes del financiamiento.


Este fideicomiso tendrá la responsabilidad de pagar a las empresas adjudicatarias de manera oportuna, y contra certificado de avance de obra, la cuota parte correspondiente a cada caso debitando simultáneamente al Estado Nacional el mismo importe hasta la conclusión de la obra en cuestión.

Efecto dinámico
La necesaria e inevitable creación de puestos de trabajo garantizará la rotación, dentro de la economía interna, de los salarios percibidos por los trabajadores. A partir de esto se motorizarán todas las actividades conexas con este movimiento reactivador en el que tanto PyMEs como grandes empresas, tendrán oportunidad de participar, sin excluir en las licitaciones correspondientes, a firmas nacionales o del exterior para transparentar toda la operatoria.

Aplicando este sistema, y con la inevitable exigencia de presentar ante el fideicomiso la documentación habilitante para el cobro total de los certificados, el Estado recibirá la correspondiente contribución impositiva de las empresas adjudicatarias y de sus proveedores, y esto le proporcionará recursos para el pago de sus compromisos con los agentes financieros y con la sociedad.

Adicionalmente se descomprimiría la presión sobre Buenos Aires y otras grandes ciudades del interior, logrando como en otros grandes países que la gente se movilice detrás del trabajo, circulando y haciendo más horizontal y eficiente la cobertura geográfica y retroalimentando periódicamente la necesidad de nuevos emprendimientos de infraestructura.

Después de esto y activada la economía establemente, se podrá comenzar a hablar con verdadero sustento de mejoras en las remuneraciones que son otra cosa bien distinta de los remanidos, gastados y nocivos ajustes salariales masivos que sólo habilitan y estimulan más inflación sin resolver el verdadero problema de los trabajadores.

Todo esto sin dejar de ejecutar simultáneamente una política de comercio exterior que necesariamente el país debe diseñar de una vez por todas pensando en el beneficio de participar establemente del mundo civilizado.

     
Imprimir esta nota
Imprimir esta nota  
 
 
   
Artículos
El regreso sin gloria de los bancos.
Por: I. Carlos Alma
Un fideicomiso para la obra pública.
Por: I. Carlos Alma
Más ajuste o equilibrio comercial.
Por: Dr. Jorge Alma
El poder de las alianzas estratégicas.
Por: Dr. Javier Alma
mas notas
Ver CV Contactarse